Una vida en busca de la creatividad y la inspiración

Una vida en busca de la creatividad y la inspiración

Muchos de vosotros no lo sabéis pero durante más o menos 8 años he tocado el violonchelo. A diferencia de muchos músicos no empecé a tocar por un amor especial a la música, fue por mi amor a aprender. Siempre he disfrutado mucho aprendiendo y con 8 años el sonido del violonchelo me enamoró.

El violonchelo y yo

En mi vida estudiantil he sido siempre muy aplicada, porque me gustaba sacar buenas notas y como ya he dicho porque me gusta aprender. Pero con la música he de confesar que no estudiaba todo lo que tendría que haberlo hecho.

Es verdad que me gusta mucho, disfruto escuchándola y sintiéndola ser interpretada por los demás.

Era bastante buena en la técnica pero nunca he sabido ni improvisar ni interpretarla. Sabía reproducirla. Recuerdo cuando mis profesores me insistían en que me imaginara una historia según la obra…pero yo nunca les entendía. No sabía de qué hablaban.

Podía disfrutar y divertirme tocando pero realmente no sabía cómo conectar mis emociones y mis sentimientos al instrumento. Siempre me han gustado las piezas musicales alegres en Do o Sol Mayor, que tengan ritmo y velocidad. Yo en aquella época era todo nervio y era lo máximo con lo que podía empatizar.

Por aquel entonces estaba en el pico máximo de mi alergia y no era consciente de la desconexión emocional interior que tenía. Normal que no pudiera interpretar, que me sonara a chino lo que me intentaban explicar mis profesores…porque era incapaz de sentir. Tenía una muralla.

Y para tocar de verdad hay que vivirlo, hay que sentirlo.

Al alcanzar cierto nivel, 4º de grado medio, ya te tienes que preparar para tu carrera profesional como músico y yo sabía que yo estudiaba música por el placer de aprender y no porque quisiera dedicarme a ello. Era tal la exigencia y que además coincidía con bachillerato y la selectividad que decidí abandonar.

Mi fase técnica ausente de creatividad

A partir de ese momento me entregué a mi lado más técnico y mental, a lo que yo pensaba que se me daba bien: las matemáticas, la física, la tecnología. Se ancló en mi corazón la idea de que yo era incapaz de ser creativa y de sentir esa inspiración artística.

Hace años que no he vuelto a tocar. Lo máximo que he hecho ha sido tocar muy de vez en cuando alguna canción en el piano y de memoria. De hecho también dejé de cantar.

Me centré en mis estudios, la universidad y trabajar.

Y algo cambió en mí.

Escogí estudiar Ingeniería Técnica en Diseño Industrial porque combinaba lo que se me daba bien (mi parte analítica) y porque quería trabajar y mejorar mi creatividad. En España no aprendí mucho de eso pero…me fui de erasmus a Turín. Una de las grandes cunas del diseño industrial. Allí reconocí y me enamoré de todas las expresiones que hay del diseño: 3d, gráfico, industrial…todo rebosaba diseño y creatividad.

Observaba de lejos cómo funcionaba el proceso creativo, intentaba aplicarlo, vivirlo y gracias a una asignatura de dibujo comencé a disfrutar coloreando y dibujando.

Lo mejor de esa asignatura es que prácticamente no te enseñaban nada de técnica, sino que te obligaban todos los días a dibujar. En clase tenías que hacerlo de memoria, copiar lo que veías, intentar plasmar con lápices la forma, el color y texturas de los materiales, tenías que observar y probar una y otra vez. No había espacio para que mi mente analítica interviniera, tenías que usar tus ojos y razonar.

¿Por qué fue tan crucial para mí? Porque no era una clase de diseño artístico, ni conceptual. Sólo tenía que dejarme llevar y mejorar todo lo que hacía. No había conceptos detrás que representar, ni interpretaciones. Sólo lo que es.

Me sirvió para canalizar mi yo artístico sin presiones, a disfrutar sin tener que pensar si era creativa o no. Sin tener que enfrentarme internamente a ser original o auténtica. Aún no estaba lista para recorrer ese camino.

Sin embargo años más tarde, cuando hubo un momento de crisis en mi vida ante una ruptura y un colapso laboral, lo único que me mantenía a flote era leer, andar por el campo y dibujar.

Ya no tenía nada que perder y me dejaba fluir y experimentar. Y no es que antes tuviera algo que perder, pero hasta entonces no me enfrenté a mi yo interior y a mi lado emocional de una forma tan abierta. Comencé a trabajarme a mí misma sin escudos.

Los verdaderos maestros de la creatividad

Adelantando varios años, tuve la enorme suerte de conocer en mi trabajo a personas que realmente conocen la creatividad, la viven, experimentan y la dejan ir para volver a empezar el ciclo.

Descubrí cómo la creatividad crece hasta límites insospechados cuando estás con gente que sabe dejarse fluir. Porque la creatividad en su inicio no se juzga. Que detrás de una tontería puede haber una joya y que la risa la fomenta.

La creatividad no se encadena, se canaliza.

Se inspira.

Se monta como una montaña rusa.

Se agradece cuando te pasa.

Y que no hace falta tomarse a uno mismo tan en serio.

Y para ello tienes que sentirte cómodo contigo mismo, tienes que saber escucharte y saber comunicarte.

Ellos me dicen que soy creativa. De vez en cuando, puedo realmente sentir la inspiración en mi interior (cosa que antes no pasaba), cada vez más. Gracias a ellos que los sigo viendo crear, crear y crear, en múltiples formatos, a diferentes escalas, he ido aprendiendo a confiar en mi propia creatividad.

Me enseñaron a despojarme de mis creencias, de mis juicios y observar la realidad desnuda.

Me inspiran a escuchar esa voz, a dejarla expresarse en diferentes formatos.

Ahora quiero aprender a dejarla salir a través de mis palabras.

Y así, un viaje que empezó con la música, seguido por el dibujo y el diseño, continúa aventurándose a través de la escritura.

 

PD: Gracias Rafafields, Warmi y Endorfina Creativa por ser mis maestros. Algún día os enseñaré qué es lo que esta gente bonita crea.

PDD: Ahora he vuelto a cantar un poco, tímidamente, pero ya es un avance.

Photo by Ira Selendripity on Unsplash

leave a Comment

Your email address will not be published.*

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Saber mas

ACEPTAR
Aviso de cookies

Centro de preferencias de privacidad

¿Quieres cerrar tu cuenta?

Se cerrará tu cuenta y todos los datos se borrarán de manera permanente y no se podrán recuperar ¿Estás seguro?