Encontrarse con un cómico: fascinación y miedo a partes iguales

Encontrarse con un cómico: fascinación y miedo a partes iguales

¡He vuelto! Después de una semana realmente chunga con fiebre y gripe…ya estoy de nuevo por aquí.

Sí, ya sé, ya sé…me dirás

_ ¿Pero tú no ibas a escribir los 365 días de este 2018?

_ Sí, esa era la idea.

_ ¿Y ahora que vas a hacer?

_ Seguir escribiendo.

Los retos están para forzarnos a hacer algo que nos cuesta. Pero este no es el único reto que tengo en mi vida, y la verdad que lo normal en mí sería fustigarme por no cumplir el reto, pero dado que quiero ser más amable conmigo, no voy a hacerlo. Voy a continuar escribiendo (porque le estoy cogiendo el gusto y además ya estoy viendo mejoría en el lado profesional, estoy cogiendo más soltura) e intentaré hacerlo todos los días. Pero no me voy a matar por ello.

Escribir me está sirviendo un montón para pensar y reflexionar.

Y ahora volviendo al título del post.

El otro día estaba viendo en youtube los monólogos de Berto en Late Motiv, y de repente se me cruzó el siguiente pensamiento:

“Si yo me encontrase por la calle con un cómico como Berto…sentiría miedo y fascinación a partes iguales.”

Y me sorprendí. Por que sí, si me encontrase a otro tipo de famoso me haría ilusión y me daría vergüenza acercarme, pero con un cómico sería distinto.

¿Y por qué? Te preguntarás.

Un cómico es un ser muy particular y especial. Es una persona que es como tu y como yo, pero que está acostumbrada a apreciar la realidad con otros ojos. Ellos constantemente analizan y viven el momento desde un punto de total entrega y espontaneidad. Con ellos de todo puede pasar. Forma parte de su naturaleza que luego nutre su arte, su trabajo, sus monólogos. Son personas creativas, generadoras de contenido, y no de uno cualquiera, sino de un contenido humorístico, satírico y crítico.

Porque el verdadero cómico no es el que hace gracia, sino el que sabe utilizar la realidad para expresar o criticar algo desde el humor.

En cierta manera, pienso que para escribir se necesita alcanzar esa actitud que tiene el cómico, ese estado mental y emocional en el que se entregan al momento. Dándolo todo por si se desencadena ese maravilloso momento en el que ocurre algo especial, digno de ser contado o reflexionado.

Por eso me fascina y me da miedo encontrarme a un cómico. Porque todo puede ir bien o puede que yo la cague en algo y de repente me convierta en un elemento una historia cómica.

Y aunque eso no es malo para nada, yo soy muy tímida.

Me da vergüenza, pero ahora que lo pienso, quizás debería sentirme honrada por formar parte de su historia. A no ser que sea algo realmente vergonzoso.

¿Y vosotros? ¿Cómo os sentiríais? ¿Hay algún otro tipo de celebridad que os impondría más?

 

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