Black Mirror 4×02: Privacidad vs Control parental

Black Mirror 4×02: Privacidad vs Control parental

Esta noche he decidido comentar en el post de hoy el capítulo 2 de la cuarta temporada de Black Mirror. ¿Y por qué no empezar por el 1? Pues por la sencilla razón de que hoy me he visto este episodio.

No voy a hacer una review convencional, en plan contar paso a paso el capítulo, ni la actuación en sí de los actores, ni los planos. Realmente lo que me interesa de esta serie (que realmente aconsejo que veáis) son los dilemas que plantea, muchas veces retorcidos o crueles pero bizarramente cercanos.

Son posibles futuros a los que podría llegar nuestra sociedad fácilmente. Y sin más dilación me adentro en el tema de este episodio.

(Aviso de que hay posibles spoilers a partir de aquí, así que continua leyendo bajo tu propia responsabilidad)

Privacidad vs Control parental

El capítulo se desenvuelve alrededor de 2 personajes, una madre soltera y su hija. Desde pequeña su hija ha sido muy curiosa y le ha dado varios sustos, entre ellos una vez en el parque se puso a seguir a un gato, su madre la perdió de vista y durante un tiempo su madre pasó la angustia de no saber dónde estaba su pequeña hija de unos 3/4 años.

La angustia y culpabilidad que lo desencadena todo

Aquí radica uno de los puntos clave del episodio. La angustia de una madre ante su hija perdida. Esos microsegundos, minutos o incluso horas en el que no sabe dónde está su hija, si se ha ido sola o por el contrario alguien se la ha llevado.

Yo sé qué es eso, que se te pierda un ser querido que no sabe desenvolverse por sí mismo. Yo tengo un hermano con Síndrome de Down, y una vez con mi madre se nos perdió un día que íbamos a un concierto en la playa en Feria. Eramos dos y sin saber cómo desapareció. Un segundo estaba a mi derecha y al segundo siguiente había desaparecido todo rastro de él.

Recuerdo perfectamente la angustia que sentí. Y mira que mi hermano era bastante mayor, unos 23-24 años. Aun así en algunas cosas es como un niño. Llevaba su móvil encima y no lo cogía, pero era muy posible que no lo escuchara con la música. Encima se estaba haciendo de noche. Si llega a ocurrirme esto sola me muero de la angustia allí mismo.

Como éramos dos, nos dividimos. Mi madre se quedaría en un sitio en alto y yo me iría moviendo buscándolo por la zona. Media hora tardé en encontrarlo. Por suerte estaba bien, estaba casi en primera fila en el concierto, bailando sin darse cuenta de la angustia que nos había hecho pasar.

Durante esos momentos te sientes responsable, culpable, lo peor de la faz de la tierra. Piensas lo peor.

E imagino que para una madre debe ser peor. Y más con un crío de apenas 3 o 4 años.

Esto puede llevarte a la sobreprotección. A no querer perderlo de vista ni un segundo.

 

La sobreprotección en el control parental del futuro

La sobreprotección llevada al extremo gracias a la tecnología

Después de semejante susto la madre decide participar en un estudio experimental, en el cuál se le instalará un chip en el nervio óptico de su hija. De esta manera en todo momento podrá ver lo que su hija vea, estar al tanto de indicadores corporales como el ritmo cardiaco, sustancias químicas de su cuerpo, etc. Y además podrá activarle un filtro visual y auditivo ante imágenes o situaciones que se consideren no aptas para niños. Y todo esto controlado desde una tablet por la madre.

Es en este punto donde quiero reflexionar la repercusión de estas cosas.

Yo aún no soy madre y no me puedo imaginar lo que se siente siéndolo, la preocupación constante que debes sentir por cuidar y proteger a tus hijos. Sin embargo es muy importante evaluar lo mejor posible las implicaciones de semejante tecnología.

Implantar un chip en tu hijo implica muchas cosas, como por ejemplo:

  1. ¿Qué es más importante la privacidad de tu hijo o que tú puedas controlar qué ve, qué aprende y qué hace?
  2. ¿Ese control parental cómo va a afectar a su aprendizaje emocional en la vida real?
  3. Esta tecnología, si es gratis ¿Qué riesgos tiene? ¿Es removible?
  4. ¿Y si la tablet desde la cual la controla se rompe? ¿Y si cae en manos de otra persona? ¿Y si fuese hackeado?

Hoy en día gracias al móvil podemos localizar a cualquier persona ya sea a través de una llamada  o a través de un gps. Pero ¿en qué punto es más importante tu tranquilidad que la privacidad de tu hijo en toda su vida?

Porque cuando te implantan algo así, es de por vida. De hecho en la serie se menciona que el experimento fue cancelado después de varios años. ¿Qué pasará cuando la empresa ya no exista? ¿Cómo afectará biológicamente a mi hijo? Lo mismo pero en menor grado pasa ya con las redes sociales e internet, las fotos de tu hijo ya están en la red, cualquiera puede acceder a ellas, tu hijo no ha podido elegir si quiere estar ahí o no. Si tú lo usas porque es más conveniente para ti, vale, tú decides hasta donde quieres ceder tus datos de comportamiento y tu privacidad a esa empresa externa. Pero tú ya estás marcando la vida de otra persona.

En este capítulo se explora también las posibles consecuencias de que se esconda al niño de situaciones emocionales difíciles o incómodas que no necesariamente tienen que ser traumáticas. Como por ejemplo que un ser querido tenga un ataque al corazón o un accidente delante nuestra, que un perro nos asuste y nos ladre, que alguien sangre, etc.

Son situaciones que obviamente no tienen que ser cotidianas para un niño, pero que es necesario que aprendan a enfrentarlas y gestionarlas para poder madurar su aprendizaje emocional. Porque aún no vivimos en una sociedad idílica donde podemos sobrevivir sin conflicto, enfermedades o sin dolor.

La responsabilidad de la información

Llega un momento en la historia que la madre es consciente de que no puede proteger tanto a su hija y que no puede depender de ese chip ni de la tablet. Y aprende a dejar a su hija volar.

¿Pero qué ocurre cuando su hija es adolescente y empieza a mentirle?

Vuelve la desesperación y la angustia.

Y me lo puedo imaginar perfectamente, para mí creo que lo más difícil es saber dejar volar un hijo cuando es tan vulnerable pero que al mismo tiempo quiere experimentarlo todo.

La madre vuelve a recaer y decide activar la tablet y registrar lo que está haciendo su hija. Viola su confianza y su privacidad. Y descubre cosas, situaciones normales que se han dado toda la vida (escabullirte con tu primer novio, tu primera relación íntima, querer probar drogas, etc).

¿Qué haces si descubres todo eso de una forma poco ética? No es que la hayas pillado en el momento, porque entonces tendrías la autoridad moral para tomar cartas en el asunto. Sino que te aprovechas y tomas ventaja de la falta de privacidad que te aporta la tecnología (como por ejemplo redes sociales, móviles etc)

¿Te lo callas? ¿Hasta dónde estarías dispuesta a llegar?

¿A medicar a tu hija y provocarle un aborto sin que ella lo sepa?

Está claro que Black Mirror quiere llevarlo a un extremo, pero no es un extremo tan alocado como para que no puedas empatizar y te haga preguntarte qué harías en esa situación.

De hecho a mí me produce un conflicto interesante y es que aún estoy lo suficientemente cerca de mi adolescencia como para saber qué opinaría mi yo adolescente y estoy lo suficientemente cerca de querer ser madre e imaginarme cómo querría saberlo todo para proteger a mis niños.

¿Hasta dónde debemos llegar para protegerlos?

Quizás sea más importante prepararlos a gestionar todo tipo de situaciones, sin depender de aparatos ni tecnologías. Está bien que sean un apoyo, pero no pueden ser nuestra fuente principal de tranquilidad.

Pero tampoco hay que llevarlo al otro extremo, en plan evitar toda tecnología porque es mala o tiene muchos riesgos. Porque entonces estaremos cayendo en el mismo error que al utilizar la tecnología para protegerlos.

Yo sé que si yo tuviera acceso como madre a una tecnología de ese estilo, me sería muy difícil en una situación de incertidumbre (sobretodo en la adolescencia) el no utilizar ese aparato para saber cómo está. Por eso en primer lugar no se lo implantaría. Me costaría mucho dilucidar esa barrera.

Mi generación es una generación de transición entre los que la tecnología no avanzaba muy rápido, y la educación era más individual, particular y privada (la generación de mis padres y anteriores). La generación posterior a mí ya van a ser nativos digitales, con una educación más colectiva, más dispersa, dependientes de una tecnología que avanza muy rápido, más adaptables y arriesgados pero con menos privacidad.

Nosotros estamos en el medio, y somos conscientes de qué significaba tener privacidad y a cambio de qué la estamos dando. Es nuestro deber como generación de sacar lo mejor de ambos mundos y transmitírselo a las generaciones posteriores.

Porque ni el mundo es mejor sin tecnología ni tampoco tenemos que perder la humanidad ni la intimidad de antes.

Es desde luego un buen capítulo pero creo que no es de los mejores de Black Mirror. Me da la sensación de que es una mezcla de episodios de temporadas anteriores.

¿Y vosotros? ¿Qué pensáis? ¿Hasta dónde llegaríais?

 

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